Caminar con propósito: El bastón como apoyo en el viaje
El bastón trasciende su función práctica en el trekking para convertirse en una poderosa metáfora de fortaleza y equilibrio en la vida cotidiana.
A Piedi Per Il Mondo

En este artículo
El bordón es uno de los principales símbolos del Camino de Santiago y hace referencia a un bastón curvo que solía entregarse al peregrino al comienzo de su viaje. En el pasado constituía un verdadero requisito de identificación: quien lo llevaba consigo podía encontrar hospitalidad, mientras que quien no lo tenía era visto con sospecha y corría el riesgo de dormir bajo las estrellas.
Medía al menos un metro y en su parte superior se colocaba una calabaza vacía que servía de cantimplora y una concha, para recordar la meta a alcanzar. A veces se ataban pañuelos con algunas pertenencias para la supervivencia. Además de ser de fundamental utilidad para la peregrinación, también se consideraba una representación del apoyo de Dios.
El bastón como apoyo
Más allá de esta tradición particular, el bastón siempre ha sido considerado un instrumento indispensable para moverse. En los evangelios antiguos y en las guías del siglo XIX, en los volúmenes medievales y en los modernos libros de narrativa, se cuentan a menudo historias de santos y caminantes, excursionistas y peregrinos acompañados por un trozo de madera o acero.
Antiguamente, por ejemplo, quienes vivían en zonas de montaña solían proveerse de un bastón especial, muy similar al bastón de paseo usado en las ciudades por los señores, aunque más espartano. Se usaba como punto de apoyo, pero también para muchos otros fines prácticos, como buscar setas entre la maleza, sondear el fondo de un arroyo, palpar bajo la nieve o donde la hierba alta ocultaba precipicios, golpear el suelo para ahuyentar animales.
Aún hoy, los modernos bastones de trekking o de Nordic walking son fundamentales para afrontar una caminata con tranquilidad. Permiten aligerar el esfuerzo físico, mantener el equilibrio, dar ritmo a la marcha y son muy útiles también en caso de emergencia, para ayudar a alguien a izarse, como asidero, para romper hielo, limpiar barro.
El bastón como compañero de viaje
El bastón es, pues, apoyo e instrumento multiuso, pero en términos más generales representa en todos los sentidos el compañero en quien se confía: es el amigo que durante el camino te anima cuando estás cansado o quieres rendirte, o el desconocido que a lo largo del trayecto charla contigo para darte alivio.
Es el conjunto de las personas que encuentras y cruzas en los senderos, pero también de quienes te apoyan en tu camino cotidiano, aquellas a quienes puedes pedir ayuda y consuelo.
Hay bastones ocasionales, creados improvisando con una rama caída, que te acompañan solo por un tramo del camino y luego ya no sirven, otros que se rompen o se gastan, y luego están los que traes de casa y permanecen contigo hasta el final, o que encuentras por casualidad y se quedan para siempre.
Algunos bastones te ayudan a ir más rápido, otros te sostienen en el momento de necesidad, algunos te han permitido escalar la cima, otros te han hecho compañía, ayudándote a mantener el paso. A algunos te has encariñado, otros los has abandonado.
Son tus relaciones, tus vínculos, las amistades y el viaje que has hecho con ellos: ¿quién te ha servido de apoyo y sustento? ¿Cuándo? ¿Por cuánto tiempo? ¿Cómo?
¿Y para quiénes has sido tú el bastón? ¿Aquellos a quienes ofreciste un poco de agua en el momento de necesidad o tendiste una mano para superar un obstáculo, o hiciste sonreír en un período de desánimo? ¿A cuáles has dejado seguir adelante solos? ¿Y cuáles están siempre a tu lado?
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