Libertad a los 40: Los beneficios transformadores de caminar sola
La emancipación es posible a cualquier edad. Descubre los secretos de viajar a pie en soledad y vive una experiencia mágica que cambiará tu vida para siempre.
A Piedi Per Il Mondo

En este artículo
Según los medios de comunicación y la prensa (y quizás también nuestros familiares y amigos), una vida aventurera parece ser posible solo hasta los 30 años.
Después, parece que todo declina, como si envejecer significara perder las ilusiones en la vida. Déjame decirte algo: viajar sola después de los 40 puede ser una experiencia emocionante y enriquecedora, ¡déjanos convencerte!
Uf, qué fastidio cuando tienes un marido al que no le interesa hacer las mismas cosas que tú o amigas cuyos planes de diversión no se parecen en absoluto a los tuyos.
La libertad que ofrece este modelo de viaje es incomparable.
Viajar sola a pie no es solo cosa de jóvenes
A veces parece que viajar sola sea algo de la juventud, con mochilas pesadas, sándwiches de supermercado y prácticamente haciendo autostop.
Es cierto que hay mucha aventura en todo esto y puede ser fascinante para algunos, pero honestamente, con la edad, buscamos una aventura más cómoda.
Como dicen en algún lugar, “necesito que todo fluya, pero necesito saber a qué hora fluye”.
Por eso queremos mostrarte los beneficios de viajar sola (y por qué no hacerlo a pie) para que dejes de tener miedo y te animes a vivir esta experiencia única:
Harás nuevos amigos
Si hay algo en viajar sola, es la posibilidad, si queremos, de hacer amistades o crear nuevas conexiones.
No es necesario ser particularmente audaz para esto, basta con ser uno mismo.
No estamos diciendo que te sientes a comer a la mesa de un extraño como si nada, pero déjate conquistar por aquellos que tienen algo que contar (¡que, honestamente, es casi todo el mundo!)
Esto es especialmente evidente en el Camino de Santiago, donde te aseguramos que si lo deseas, harás amigos de por vida.
Libertad
Obviamente, uno de los principales beneficios de viajar sola a pie es que la libertad que ofrece viajar sola es la razón principal para elegir un viaje individual.
No tener que esperar a nadie ni dejarse guiar por criterios ajenos (a veces poco alineados con lo que nos gustaría hacer) es una razón válida para planificar las cosas a tu manera.
Flexibilidad
La flexibilidad es otra razón por la que elegir un viaje sin compañía y se vincula a la libertad que mencionamos antes.
No tener que “obedecer” a nadie y poder elegir cuándo y cómo hacer determinadas cosas es una de las razones por las que viajar sola es tan atractivo.
Autodescubrimiento y confianza
¿Te has perdido? No te preocupes, le preguntarás a alguien o llamarás por teléfono, todo bajo control.
¿No conoces el idioma? Sin problema, te expresarás con gestos si es necesario y te darás cuenta de lo maravilloso que es la forma en que la gente intenta ayudarte.
Además, están los teléfonos con internet, esa herramienta que puede traducir incluso fotos y que también está ahí para darte una mano.
¡La mejor manera de descubrirte a ti misma es perdiéndote!
Tiempo para reflexionar y organizar tus pensamientos
A veces necesitamos estar solas para alejarnos del ruido, para reconectarnos con nosotras mismas y eliminar lo que es superfluo.
A veces es difícil desenredar la maraña de pensamientos, y un viaje en solitario puede ayudar a reducir los niveles de estrés y a hacer las paces con algunas situaciones que, desde la distancia, comprenderemos mucho mejor.
Sentirse más joven
Otra ventaja de viajar sola a pie es que el viaje nos regala años de vida.
Puede que no se note a primera vista, ¿sabes quién lo nota? Nuestro cerebro. Nuestro cerebro rejuvenece, se vuelve más ágil y activo.
También nuestro cuerpo, ya que hacer algo que nos gusta y que aumenta las endorfinas nos hace sentir bien.
Dicen que la natación es el deporte más completo, no lo niego. Pero hay que añadir “viajar” a esa lista.
Ya sabes, “mente sana en cuerpo sano”.
Satisfacción personal
La sensación de haber completado un objetivo que parecía imposible no se parece a ninguna otra.
En nuestro cuerpo se instala una especie de alegría perpetua, una anécdota maravillosa para contar siempre a quien esté dispuesto a escucharnos (¡y si no, los obligaremos!)
Nuestra mente siempre volverá a ese viaje que hiciste sola, a ese “ah, recuerdo cuando viajé sola a Irlanda y mientras esperaba el autobús un señor intentó cortejame tartamudeando en italiano“.
Conclusión: la emancipación a los 40 años no solo es posible, sino que también tiene múltiples ventajas. Viajar sola a pie es una experiencia maravillosa que te recomendamos probar al menos una vez en la vida.
Y nosotros, desde apiediperilmundo, podemos ayudarte a hacer tu aventura a pie un poco más fácil.
Ánimo, la vida está hecha de dos días y uno lo pasamos durmiendo 😉
Gracias por leernos.
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