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Construimos tu camino y nos hacemos responsables de él desde el primer mensaje hasta el día que vuelves a casa. Después caminas tú, a tu ritmo, sin grupo y sin nadie delante con una banderita. Todo empieza con una conversación: cuántos días tienes, cuánto te apetece caminar al día, cómo quieres estar por la noche, con quién sales. De ahí nace una ruta dibujada sobre tus fechas, etapa por etapa. Los alojamientos los elegimos y los reservamos nosotros, uno a uno, mirando cómo se está allí y no la categoría sobre el papel.
Que el viaje lo organizamos nosotros y lo caminas tú, y con quién sales lo eliges tú: en pareja, con amigos, con la familia, con los hijos. Self guided no significa en solitario, significa que a tu lado no camina nadie por oficio. Ni grupo, ni guía esperándote al amanecer, ni hora de salida decidida por otros. Nosotros hacemos todo lo que rodea al camino: dividimos la ruta en etapas que se ajusten a tu paso, elegimos y reservamos cada alojamiento, organizamos traslados y transporte de mochilas, incluimos el seguro y te damos el viaje día a día en tu área personal, con mapas y direcciones. Y nos ocupamos de los problemas si aparecen. Por la mañana sales cuando te apetece.
Sí, y es como sale la mayoría. El viaje se construye sobre el grupo que ya sois: dos amigas, una pareja, tres generaciones de la misma familia, ocho compañeros de trabajo. No se añade a nadie. Camináis entre vosotros, dormís donde hemos reservado para vosotros, y las etapas se ajustan a vuestras piernas y no a la media de un grupo de desconocidos. Las habitaciones siguen cómo queréis dormir: dobles, individuales, triples, según lo que el alojamiento tenga en esa etapa.
Si puedes caminar unas horas al día, sí. No hace falta entrenamiento de atleta: las etapas se eligen juntos y casi en todas partes se pueden acortar o partir en dos. Sale con nosotros gente de veinte años y gente de setenta, muchas veces sola, muchas veces por primera vez. Lo que cuenta no es el físico, sino las ganas de estar en la calle todo el día. Si lo que buscas es el viaje más barato posible, no somos nosotros: costamos más porque cada alojamiento lo elegimos y lo reservamos nosotros, y porque mientras caminas hay una persona que responde.
Porque el camino empieza el día en que puedes salir tú, no cuando lo decide un calendario. Ni grupo al que seguir el paso, ni fechas que encajar con las vacaciones de otros: eliges cuándo ir y cuántos días caminar, y el viaje se construye alrededor de eso. Dos personas en el mismo camino, la misma semana, pueden tener dos viajes distintos. Es también el motivo por el que no hay tarifa: el precio depende de tus fechas, de cuántas noches haces y de dónde duermes.
Un Travel Designer: la persona que construye el viaje y te acompaña hasta la vuelta. Tiene nombre, lo encuentras en tu área personal, y es la misma de principio a fin. Te llama antes de preparar la propuesta, porque hay cosas que solo salen hablando: cuánto quieres caminar de verdad, si una etapa larga te asusta, si sales con alguien que lleva otro paso. Mientras caminas lo localizas en el número que está en tu área personal; antes de salir, para lo que puede esperar, le escribes desde ahí.
Algunas cosas no son un extra y no cambian de un viaje a otro: tu Travel Designer desde la primera llamada hasta la vuelta, la organización completa con los alojamientos elegidos y reservados por nosotros, la asistencia durante el viaje siete días a la semana, el área personal con el itinerario día a día, los documentos y el mapa, los vídeos de preparación, la gift box enviada a casa antes de salir y el seguro médico deportivo. Fuera quedan los vuelos, las comidas y los servicios que eliges tú, como el transporte de mochilas o las noches extra.
Buena pregunta, y la respuesta honesta es que un camino te lo puedes organizar solo: lo hace muchísima gente. La diferencia está en cómo pasas las semanas de antes, porque caminar caminas tú en los dos casos. Por tu cuenta tienes que decidir dónde partir las etapas sin saber cuánto sube el tercer día, escribir a veinte alojamientos y esperar respuesta, lidiar con los que quieren transferencia y con los que no contestan nunca, encajar los traslados con los horarios de los vuelos y encontrar un seguro que cubra el senderismo. Y si algo se rompe mientras caminas, te lo comes tú.
La propuesta
El viaje entero, antes de pagar nada. No es un papel con un número al final: es el viaje tal como será. El camino día a día, con los kilómetros y las horas de cada etapa. Qué tipo de alojamiento tendrás cada noche, según la línea que has elegido. El vuelo, con aeropuertos, horarios y equipaje, si nos ocupamos nosotros. Los traslados y los servicios añadidos. Y lo que está siempre incluido. Los nombres de los alojamientos todavía no: se confirman uno a uno después de iniciar la reserva y aparecen en el itinerario.
El precio es ese y ese se queda. Solo puede moverse en tres casos. Si el viaje incluye vuelos, hasta que los compramos la tarifa la pone la compañía y cambia de un día para otro: lo que lees es la cotización del día en que la buscamos, y la revisamos antes de comprar. Si reservas muy sobre la fecha, cuando las tarifas de los alojamientos suben. Si en tus fechas un alojamiento se agota y hay que sustituirlo por otro de la misma línea. En todos los casos te lo decimos antes, y siempre antes de la firma.
Sí, y es lo normal: casi ninguna propuesta se acepta tal cual la primera vez. Una parte la cambias tú, dentro de la propuesta, mientras no la hayas iniciado: los servicios que pediste tienen un interruptor, los apagas y los vuelves a encender, y también puedes cambiar cantidades. El precio se actualiza delante de ti. Todo lo demás lo hacemos nosotros: mover fechas, alargar o acortar el camino, cambiar de línea, pedir una etapa más corta. Escribe a tu Travel Designer y te devuelve la propuesta actualizada.
Desde tu área personal: abres la propuesta y la aceptas ahí, pagando la cuota de inicio. Desde ese momento empezamos a comprobar la disponibilidad real en tus fechas. Cuando está todo confirmado recibes el contrato para firmar y la petición del anticipo. Se paga con tarjeta o por transferencia; cada vencimiento llega con un enlace, y la confirmación queda escrita en tu área personal.
Reserva y pagos
El recorrido es siempre el mismo y lo ves avanzar en tu área personal. Nos cuentas qué camino tienes en mente, escribiéndonos o construyendo tu idea por tu cuenta y mandándonosla. Un Travel Designer te llama y prepara la propuesta: etapas, dónde duermes, qué incluye, el precio. Aceptas la propuesta y pagas la cuota de inicio. A partir de ahí comprobamos la disponibilidad real en tus fechas. Firmas el contrato y pagas el anticipo, con los transportes si los reservamos nosotros. Los alojamientos se confirman uno a uno, y el resto se paga dentro de los treinta días previos a la salida.
La cuota de inicio se paga al aceptar la propuesta, antes de firmar el contrato: desde ese momento tu Travel Designer empieza a buscar y comprobar la disponibilidad real en tus fechas. Son 249 euros para todos los viajes, y 1.000 euros para grupos de 8 o más viajeros. Si la salida es a menos de 30 días, el 30 por ciento de los servicios en tierra, y nunca menos que la cuota normal. En todos los casos se descuenta del total.
No. Se descuenta del coste total: no es un coste añadido, es la primera parte de lo que pagarías igualmente. La encuentras escrita en el contrato entre las cantidades ya abonadas, y se resta del pago final.
En dos momentos, y conoces los dos ya desde la propuesta. Al firmar el contrato: el 30 por ciento de los servicios en tierra más el coste íntegro de vuelos y transportes, si los reservamos nosotros. Los billetes se pagan enteros porque los compramos enseguida, a la tarifa del día, y desde ese momento son nominativos. Dentro de los 30 días previos a la salida: el resto. Si sales en menos de 30 días los dos vencimientos se convierten en uno y al firmar pagas todo, porque los alojamientos hay que confirmarlos ya.
En la caja eliges tú: Visa, Mastercard o American Express, el monedero del móvil con Apple Pay o Google Pay, o Revolut Pay. Siempre en euros. Si prefieres transferencia se puede, tanto para el anticipo como para el resto: díselo a quien lleva tu viaje y te manda los datos. El pago con tarjeta pasa por Stripe: el número lo escribes en su página, no en la nuestra, y a nosotros nos llegan la confirmación y los cuatro últimos dígitos en el recibo. El resto no lo vemos ni lo guardamos. Quien cobra es Wayure Travel SL, y ese es el nombre que verás en tu extracto.
Cambia el calendario de pagos, no el precio. Por encima de 30 días se paga en tres momentos: cuota de inicio al aceptar, 30 por ciento de los servicios en tierra más transportes al firmar, resto dentro de los 30 días previos. Por debajo de 30 días el vencimiento intermedio desaparece, porque los alojamientos hay que confirmarlos de inmediato: al firmar se debe todo lo que queda, es decir el 70 por ciento de los servicios en tierra y el coste íntegro de los transportes. La cuota de inicio, que en este caso equivale al 30 por ciento de los servicios en tierra, sigue descontándose del total.
Sí, y pasa más a menudo de lo que imaginas, pero cambian dos cosas. Se añaden 149 euros por la gestión fuera de los plazos ordinarios: es el único importe que se suma al precio, no se descuenta y no se devuelve. Y los plazos se aprietan también para ti: los alojamientos hay que confirmarlos ya, así que cuota de inicio, resto de los servicios en tierra y transportes se concentran en pocos días, necesitamos tus datos completos rápido, y las etapas se adaptan a lo que siga libre. Antes de pedirte nada comprobamos que el viaje sea realmente posible.
Por norma no, porque paga un trabajo que se hace de verdad: buscar y comprobar la disponibilidad en tus fechas. Hay un caso en que vuelve entera, y es cuando somos nosotros los que no encontramos lo que has pedido: entonces puedes aceptar las fechas alternativas que te proponemos, manteniendo la cuota, o renunciar y recuperarlo todo. La devolución llega en 14 días laborables desde tu comunicación.
Se aplican las penalizaciones escritas en el contrato, y dependen de cuánto falte para la salida: por encima de 30 días, el 30 por ciento del precio de los servicios en tierra; dentro de los 30 días, el 100 por ciento del coste total. En ambos casos sigue debiéndose íntegro el coste de los transportes ya comprados, porque esos billetes ya se han pagado a las compañías. Antes de renunciar, ten en cuenta que puedes ceder el viaje a otra persona: la ley europea de viajes combinados lo permite, avisándonos por escrito al menos siete días antes de la salida.
Sí, y te decimos lo que cuesta antes de mover nada. La cuenta tiene tres partidas, comunicadas juntas: lo que ya hemos pagado a los proveedores por las fechas viejas y no vuelve, la tarifa que el proveedor aplica a las fechas nuevas, y una cuota de gestión de 45 euros por cada proveedor implicado, con un mínimo de 90 euros. Nada se cambia antes de tu confirmación por escrito y del pago. Si el cambio llega con el viaje ya empezado, la cuota sube a 60 euros por proveedor con un mínimo de 150.
Sí. Hace falta una nueva cuota de inicio para quien se incorpora y una adenda al contrato. El coste depende de lo que tengan los alojamientos en ese momento: una habitación más en las mismas fechas no siempre está disponible al mismo precio. La cifra exacta te la damos antes de confirmar nada.
Sí, paso a paso: eliges el camino, cuántos días tienes, cuántos sois, la línea que se te parece y los servicios que quieres añadir, del transporte de mochilas a los traslados. Al final ves el coste. Lo que no eliges son los alojamientos, y no es un olvido: los seleccionamos nosotros, uno a uno, según la línea elegida y según lo que esté realmente libre en tus fechas. Son sitios que conocemos, en la etapa correcta y a la distancia correcta de donde acaba la jornada. Es el oficio por el que nos pagas, y no lo delegamos a un listado.
Sí, para todo lo que está en tierra: alojamientos, transportes locales, servicios añadidos. Lo que lees es el coste real, no una horquilla orientativa. La única partida que puede moverse es el vuelo, si nos ocupamos nosotros: los billetes se compran después, cuando los alojamientos están confirmados y el contrato firmado, normalmente en 72 horas, a la tarifa del día, y te la comunicamos antes de seguir. No compramos un vuelo antes de estar seguros de que el viaje existe: sería un billete nominativo para tirar.
Un solo viaje y una sola reserva: la propuesta va a nombre de quien reserva para todos. Pero se comparte: dentro de la propuesta hay un botón para invitar a quien va contigo, mandas el enlace y los demás leen lo mismo que lees tú, las etapas, dónde dormís, qué incluye, antes de que alguien decida por todos. El precio lo ves por persona y cambia según cómo durmáis: dos en habitación doble cuesta menos que dos individuales.
Alojamientos y etapas
Las líneas no son niveles de servicio ni una escala de precio con la misma experiencia dentro: son formas distintas de atravesar el mismo camino. La ruta es la misma, las etapas son las mismas, los kilómetros son los mismos. Lo que cambia es cómo quieres estar por la noche, cuando has terminado de caminar. Lo que no cambia nunca es todo lo demás: tu Travel Designer, la organización completa, la asistencia mientras caminas, el área personal con el itinerario y el seguro médico.
La regla es una: en tu etapa, para tu línea, lo mejor que ofrece ese pueblo. Los criterios para llegar ahí son tres. Dónde acaba de verdad la etapa: nuestros alojamientos están en el camino y en el centro, no a tres kilómetros fuera, porque después de veinticinco kilómetros a pie esos tres son otra etapa. La línea que has elegido, dentro de la cual cogemos lo mejor disponible en esa localidad. Y cómo tratan a quien llega a pie, que es algo que la categoría no cuenta.
Habitación compartida, casi siempre literas, baños comunes. Así se duerme en la línea Essence, y no es un apaño: es una elección, menos comodidad y más camino. En concreto: de cuatro a veinte plazas con gente que no conoces, hombres y mujeres juntos en casi todos los casos, la cama que te toca la decide quien lo gestiona, duchas compartidas y una puerta que por la noche cierra a cierta hora. Sábanas y mantas no están garantizadas y la cama casi siempre te la haces tú: hace falta un saco ligero.
Sí, y te decimos exactamente por qué, porque es la pregunta que más enfada a quien viaja solo. Desde las líneas con habitación privada en adelante, una persona sola ocupa una habitación entera, y el alojamiento la cobra como habitación y no como persona: esa cama vacía a tu lado no se la vende a nadie esa noche. El suplemento es esa diferencia, y en la propuesta lo ves escrito, no escondido en el total.
No. Nunca, en ninguna línea, y no es una cortesía: es una regla. Si has pedido habitación privada, esa habitación es tuya. No te emparejamos con otra viajera para repartir el coste, no te metemos en un cuarto dentro de un piso con desconocidos y no vas a encontrarte al llegar un alojamiento distinto del que aceptaste.
No, si no quieres. El transporte de mochilas mueve tu equipaje por ti: cada mañana lo dejas en el alojamiento antes de la hora indicada y por la tarde lo encuentras en el de la etapa siguiente. Tú caminas con una mochila pequeña de día: agua, chubasquero, comida, documentos. No es una comodidad menor: veinte kilómetros con diez kilos a la espalda son otro deporte que los mismos veinte con tres, sobre todo a partir del tercer día.
Depende del camino y de cómo lo dividamos, y aquí tienes voz y voto. Cada camino tiene sus etapas clásicas, normalmente entre quince y veinticinco kilómetros: nacieron así porque los pueblos donde se para están a esa distancia, no porque alguien decidiera que veinte es la medida justa. Si prefieres jornadas más cortas se añaden días y se parten las etapas: la ruta sigue siendo la misma, cambia el ritmo. Es la petición que más recibimos.
Es una elección, no un olvido. Meterlas en el precio significaría decidirlas meses antes en tu lugar, y en la práctica mandarte cada noche a un menú fijo en el alojamiento donde duermes: la forma más rápida de quitarte la mejor parte del día, porque la cocina de un sitio lo cuenta tanto como el camino. Y hay una razón práctica: muchos de los mejores alojamientos son pequeños, están en el centro y no tienen restaurante.
Dínoslo enseguida, mientras estás allí. No esperes a la vuelta: desde casa, con el viaje terminado, ya no podemos arreglar nada. Si la habitación está sucia, si algo no funciona, si el trato no es el reservado, llama a tu Travel Designer al número que tienes en el área personal. Hablamos nosotros con el alojamiento y la mayoría de las veces se resuelve en media hora, porque ese alojamiento trabaja con nosotros y no con un portal. Si es grave y no tiene arreglo, buscamos otro sitio en esa etapa.
Vuelos y transportes
Si quieres, sí, y si nos lo preguntas te lo recomendamos. No porque tengamos tarifas secretas, esas son iguales para todos: es que el vuelo manda sobre todo lo demás. En la hora de llegada se apoyan el traslado desde el aeropuerto, la primera noche, la hora a la que puedes empezar a caminar al día siguiente. Si ese vuelo lo hemos reservado nosotros, cuando cambia de horario o se cancela lo sabemos antes que tú y movemos el traslado y el alojamiento. Si lo has comprado tú, el retraso lo descubres en el aeropuerto.
Porque es la única partida que no podemos bloquear. El precio de los alojamientos y los servicios te lo confirmamos; el del vuelo lo pone la compañía y cambia de hora en hora hasta el momento de la compra. En la propuesta está la cotización del día en que la buscamos. Cuando decides salir volvemos a comprobarla y te decimos el precio real antes de comprar, normalmente en 72 horas: si mientras tanto ha subido, lo sabes antes y no después.
Depende de la tarifa, y en la propuesta está escrito para cada vuelo. Con solo equipaje de mano, una mochila de 38 o 40 litros suele pasar en cabina, pero las medidas cambian de una compañía a otra. Si en el camino tienes transporte de mochilas, la bolsa grande igualmente tiene que llegar hasta allí: o la facturas, o viajas ligero de verdad. Añadirlo después casi siempre se puede, y casi siempre cuesta más que comprarlo con el billete.
Del aeropuerto al punto de salida se llega en tren, en autobús o con un traslado privado, según el camino: en la propuesta está la mejor forma, y si quieres el traslado privado lo añadimos, con alguien esperándote con tu nombre. Para la vuelta vale lo mismo desde el punto de llegada. Y si el vuelo de regreso sale de madrugada, dilo mientras construimos el viaje: muchas veces conviene dormir cerca del aeropuerto y no en el casco antiguo.
Qué llevar
Solo el día: agua, algo de comer, un chubasquero ligero, documentos, móvil. Una mochila pequeña, la de una excursión de un día. Todo lo demás va en la bolsa grande que te espera por la tarde en el alojamiento de la etapa, si has añadido el transporte de mochilas. Si en cambio lo llevas todo a la espalda, la mochila se convierte en la elección más importante del viaje. Y si duermes en albergue, añade un saco ligero: allí las sábanas y las mantas no están garantizadas.
Menos de lo que crees. Quien lleva años caminando lleva lo justo y acepta que algo pueda faltar, en vez de llenar la mochila de cosas que podrían servir. Si lo llevas todo contigo, 38 o 40 litros bastan y sobran para un camino de varios días, y además es la medida que pasa como equipaje de mano. Más grande no significa más cómodo: significa solo que la llenarás.
El que ya llevas puesto desde hace tiempo. La regla que importa más que cualquier marca es no salir nunca con un par nuevo: antes del viaje camina con ellas al menos unos cincuenta kilómetros, así el calzado coge la forma del pie y tú descubres si es el adecuado. Los zapatos deciden cómo estás por la noche más que ninguna otra cosa, porque las ampollas y los dolores casi siempre nacen ahí y no en los kilómetros. Sobre el tipo, depende del camino y de la estación: pregúntaselo a tu Travel Designer, que conoce el firme de tus etapas.
Una sola bolsa por persona, cerrada y con tu nombre bien visible. Vale una maleta, un petate o una mochila grande: lo que cuenta es que se cargue y se descargue rápido. La dejas en el alojamiento por la mañana antes de la hora que te indicamos y la encuentras en la etapa siguiente, normalmente por la tarde. Documentos, dinero, móvil y medicinas llévalos contigo: eso no viaja nunca en la bolsa. Los límites de peso y los horarios cambian de camino a camino y están en el itinerario.
Durante el camino
Si es una emergencia, llama en vez de escribir: al teléfono contesta alguien enseguida. Para una emergencia sanitaria o un peligro está el 112, el número único en toda Europa. Para algo médico que cubra la póliza está la central del seguro, abierta las veinticuatro horas. Para un problema del viaje, un alojamiento que no te encuentra o un transporte que no llega, está nuestro número. Los dos están en tu área personal, con el botón para llamar. Para lo que puede esperar unas horas, escribe a tu Travel Designer.
Pasa, y está previsto. Llama a tu Travel Designer en vez de escribirle: si estás parado a mitad de etapa hace falta alguien que responda ahora. Se organiza un traslado hasta el alojamiento de la noche, así al día siguiente sales descansado. El traslado tiene un coste, que te decimos antes de activarlo. La reserva del alojamiento sigue siendo válida: lo que te saltas es el caminar, no la cama. Si el problema es físico y hace falta un médico, llama primero a la central sanitaria del seguro.
Le pasa a todo el mundo, y casi siempre se resuelve en diez minutos volviendo hasta la última señal que viste. Los grandes caminos están señalizados, y no por nosotros: los señalizan las asociaciones y las instituciones locales. En el Camino de Santiago son flechas amarillas y conchas pintadas en muros, postes y asfalto; en otros sitios los símbolos cambian pero la lógica es la misma, y antes de salir te decimos qué buscar en el tuyo. Una regla práctica: si llevas un rato sin ver ninguna señal, vuelve atrás en vez de improvisar.
Se camina igual, con el chubasquero adecuado, y forma parte del camino. Lo que no hacemos es empujarte a toda costa: si el tiempo hace que una etapa sea realmente peligrosa, tu Travel Designer te propone una alternativa, un traslado o una jornada rehecha. Los alojamientos siguen reservados: el tiempo no anula noches ya confirmadas, y ninguna póliza devuelve unas vacaciones lluviosas.
Una gift box, enviada a tu casa antes de la salida, con la credencial del peregrino si el viaje la prevé, la que te sellan por el camino. Y los vídeos de preparación, en tu área personal, para verlos las veces que quieras. Si reservas muy sobre la fecha el envío puede no llegar a tiempo: en ese caso la gift box te espera en el primer alojamiento del camino, credencial incluida.
La Compostela es el certificado que se recoge en Santiago y tiene reglas precisas: al menos cien kilómetros consecutivos a pie por una ruta oficial y siempre en dirección a Santiago, doscientos en bicicleta, con la última etapa saliendo al menos de la localidad inmediatamente anterior a la catedral. Hace falta la credencial sellada por el camino: sellan los alojamientos donde duermes, y también bares, iglesias y ayuntamientos. La credencial no tienes que buscarla, va en la gift box. Las etapas saltadas en traslado no cuentan.
El tuyo. El resto lo cubrimos nosotros: tu Travel Designer habla tu idioma, y en tu idioma están el itinerario, los documentos y el área personal. Si durante el viaje hay que hablar con un alojamiento y no te sientes seguro, nos llamas y hablamos nosotros. Por el camino, en la práctica, se tira con poco: donde están acostumbrados a los caminantes casi siempre hay alguien que se defiende en inglés, y lo que de verdad hay que decir cabe en cinco frases.
Seguros
Sí. Cada viaje incluye en el precio el seguro médico deportivo, sin que tengas que pedir nada: se ocupa de lo que le puede pasar al cuerpo mientras caminas, una consulta, unas urgencias, una repatriación sanitaria, y la asistencia responde las veinticuatro horas. Lo que esta póliza no cubre es la anulación del viaje: para eso hace falta Travel Plus, que se añade aparte.
La parte sanitaria del viaje. Importes máximos por persona: asistencia médica y sanitaria 6.000 euros, gastos odontológicos urgentes 150 euros, repatriación o transporte sanitario ilimitado, regreso anticipado por fallecimiento de un familiar o por su ingreso hospitalario de más de cinco días ilimitado, viaje y estancia de una persona que te acompañe si sigues ingresado más de cinco días con viaje ilimitado y estancia hasta 750 euros, y prolongación de la estancia por prescripción médica.
Es la póliza que cubre lo que el seguro incluido deja fuera, empezando por lo que puede pasar antes incluso de salir: si renuncias, las penalizaciones del contrato quedan a tu cargo, y Travel Plus es la forma de reclamar esas cantidades. Está hecha a medida para estos caminos con Intermundial, bróker europeo especializado en seguros de viaje, y suscrita por White Horse Insurance Ireland. La diferencia que de verdad cuenta es que incluye senderismo y trekking, que muchas pólizas genéricas excluyen.
Importes máximos por persona: asistencia médica y sanitaria 500.000 euros en Italia y 1.000.000 en Europa y el mundo; anulación del viaje 5.000 euros en Italia y 10.000 en Europa y el mundo, con franquicia del 15 por ciento; interrupción del viaje 5.000 euros en Italia y 10.000 fuera; repatriación o transporte sanitario ilimitado; regreso anticipado por motivos familiares graves ilimitado; búsqueda y rescate hasta 15.000 euros; accidentes en viaje 5.000 euros, 30.000 en el medio de transporte.
Que en una anulación cubierta una parte queda a tu cargo: de la devolución se descuenta el 15 por ciento de las penalizaciones reconocidas. Una cuenta para entendernos: si renuncias y el contrato prevé 2.000 euros de penalización, la compañía devuelve 1.700 y 300 se quedan contigo. Es una condición normal en las pólizas de anulación y sirve para evitar las renuncias fáciles.
Depende de cuánto te pese el riesgo, y conviene echar la cuenta antes. Sin póliza, si renuncias se aplican las penalizaciones del contrato: el 30 por ciento de los servicios en tierra por encima de 30 días de la salida, el 100 por ciento dentro de los 30 días, más el coste íntegro de los transportes ya comprados. Son cantidades que quedan a tu cargo y que nosotros no podemos devolver. Con Travel Plus puedes reclamarlas a la compañía, en los casos que prevé la póliza y menos la franquicia. Hay que contratarla antes de que aparezca el motivo, así que se decide ahora.
Travel Plus devuelve las penalizaciones solo si renuncias por una de las causas previstas en la póliza, aparecida después de contratarla y que te impida salir. No es un derecho de arrepentimiento: si cambias de idea o simplemente no te presentas, la póliza no paga. Las causas cubiertas son muchas y se resumen en cuatro familias: salud, con enfermedad o accidente grave o fallecimiento tuyos, de un familiar o del compañero de viaje inscrito en la misma reserva; trabajo; casa y bienes; y fuerza mayor. La lista exacta está en las condiciones de la póliza.
Si es algo grave llama primero al 112, el número único de emergencias en toda Europa. Después llama a la central médica del seguro, y conviene saber una cosa: esa central no somos nosotros. Es el servicio de la compañía, con médicos y operadores que responden a cualquier hora, y es el único que puede autorizar la asistencia y hacerse cargo de los gastos. Nosotros organizamos tu camino, no podemos autorizar una consulta en lugar de la compañía. Los números están en tu área personal.
En la página de seguros del sitio, al final: el certificado del seguro incluido y las condiciones de Travel Plus, para descargar. Las condiciones completas están hoy disponibles en italiano y en inglés. Lo que lees aquí es un resumen: entre ambos, manda el documento de póliza. Si algún punto no queda claro, pregúntaselo a quien lleva tu viaje.
Tu área personal
Es tu área personal, y no es una lista de reservas: es el viaje entero, desde el día en que recibes la propuesta hasta que has vuelto a casa. Antes de salir encuentras la propuesta para leer y aceptar, los pagos con sus vencimientos, los documentos para descargar, contrato y certificado del seguro incluidos, y el estado de la reserva avanzando mientras confirmamos los alojamientos. Desde ahí invitas también a tus compañeros de viaje, y cada uno entra con su propio acceso.
Con tu correo y un código de seis cifras: ninguna contraseña que inventar, ni ahora ni después. Pulsas el botón que hay en nuestros correos y la página se abre sola; te llega un correo con seis cifras, las escribes, ya estás dentro. Si no tienes a mano ningún correo nuestro, entras desde la web, por el área reservada de arriba. Eso sí, tiene que ser la dirección con la que reservaste, si no el viaje no aparece.
El viaje avanza solo, siguiendo lo que pasa de verdad por aquí, y en tu área personal lo ves como una escalera de pasos: los cerrados llevan la marca, el que está en curso aparece resaltado, los demás siguen esperando. Primero están los pasos en que construimos el viaje, inicio pagado, en elaboración, servicios confirmados; después la parte contractual y económica, contrato enviado, contrato firmado, anticipo y pago final.
El itinerario con los alojamientos donde duermes, noche a noche, se abre después del pago final. No es una formalidad: esos alojamientos los hemos buscado, elegido y reservado nosotros, uno a uno en tus fechas, y es el trabajo por el que nos elegiste. El pago final se hace dentro de los treinta días previos a la salida, así que el itinerario aparece en esa ventana, cuando falta poco y hace falta de verdad. Antes de entonces el área no está vacía: ves el estado avanzar y cada servicio a medida que se confirma.
El mapa está dentro de tu viaje, desde el móvil y desde el ordenador, y muestra la ruta real y no un dibujo orientativo: el track etapa por etapa, un marcador en cada sitio donde duermes, el perfil de altimetría para ver dónde se sube de verdad, y el punto en el que estás mientras caminas, con un aviso si te alejas de la ruta. Para que sirva por el camino tienes que activar la localización: sin ella ves la ruta pero no dónde estás tú en esa ruta.
Sí, está pensada para eso: desde el móvil, con una mano, mientras estás por el camino. En los caminos que organizamos hay cobertura, y se abre cuando hace falta, en el bar a media etapa, delante de un cruce, al llegar cuando buscas la dirección. Hace falta conexión, pero lo que hay que vigilar es el móvil y no el camino: si caminas fuera de tu país comprueba antes que la tarifa de datos funcione fuera, y fuera de la Unión Europea suele hacer falta una opción aparte o una eSIM.
Tú, quien camina contigo, y nosotros, que lo organizamos. Nadie más. Si salís juntos, cada persona registrada como participante entra con su propio correo y ve el mismo viaje: etapas, alojamientos, vuelos, servicios, documentos. No hace falta que uno haga de intermediario ni que nadie pase capturas de pantalla. Una cosa que conviene saber sobre la propuesta, antes de que el viaje esté iniciado: se comparte con un enlace, cómodo para que la lean los que van contigo, pero ese enlace la abre a cualquiera que lo tenga.
El viaje pasa a estado completado y se queda en tu área personal: las etapas que has caminado, los kilómetros, las localidades, los documentos. Una semana después de la vuelta desaparecen en cambio los datos de los alojamientos, nombre, dirección, tipo de habitación, régimen y códigos de reserva. No es un fallo: esa selección, alojamiento por alojamiento en la etapa correcta, es el trabajo por el que nos pagaste.