Encontrar el Flujo: Plenitud en el Camino
Objetivos claros y motivación genuina son las claves para experimentar el flujo: ese estado donde cada paso se convierte en meditación y la alegría profunda acompaña tu andar.
A Piedi Per Il Mondo

¿Recuerdan cuando los niños juegan y están tan concentrados que dejan de notar lo que sucede a su alrededor? ¿Alguna vez ha experimentado esa misma sensación siendo adulto? Quizás durante un viaje?
Si la respuesta es sí, ¡qué suerte tiene! Ha experimentado el flow (flujo), un estado de conciencia en el que la persona, totalmente inmersa en una actividad, experimenta un elevado bienestar que alimenta su felicidad.
A menudo ocurre en situaciones donde logramos reaccionar sintiéndonos completamente protagonistas de nuestras vidas y otorgándonos alegría: en esos instantes nos encontramos en una condición de armonía total que nos indica el camino a seguir para estar plenamente realizados.
¿Qué sucede en esos momentos? ¿Es posible crear voluntariamente ese estado?
El flow es una experiencia que puede ocurrir o que puede ser producida; tiene que ver con nuestras decisiones y con una dimensión de intimidad tan profunda que no puede ser distraída por nada. Es regenerante, pero es una sensación diferente a la de relajación o inactividad que experimentamos al tomar un baño caliente, recibir un masaje o escuchar música.
Presupone pasión y creatividad, el pleno compromiso de las mejores habilidades de la persona, su atención total, la claridad del objetivo a alcanzar, un óptimo sentido del control, el cuerpo y la mente comprometidos al máximo.
Para lograrlo es necesario tener objetivos claros, una motivación intrínseca, el equilibrio entre competencias y desafío.
Somos capaces de expresarnos mejor solo cuando hemos definido qué precisamente queremos lograr y dónde queremos llegar. Esta condición nos lleva a sentir que tenemos el dominio total de nuestras acciones, permitiéndonos dejar fluir los eventos externos que no son útiles.
Para alcanzar el objetivo es necesario tener una motivación personal, que surge desde nuestro interior y no está dictada por otros, no está condicionada por las consecuencias o recompensas de la actividad en sí; además, debemos ser conscientes de lo que estamos haciendo en cada momento, totalmente concentrados en la tarea.
La mente está en el "aquí y ahora", no es influenciada por pensamientos entre pasado y futuro, sino integrada completamente con el cuerpo y las emociones. La única información que filtra es la útil en ese momento para realizar esa actividad.
La pérdida de control sobre lo que se mueve alrededor no genera ansiedad o preocupación, así como tampoco la pérdida del "sentido de sí mismo": una característica del flow consiste precisamente en no prestar atención a nuestro ego, es decir, por ejemplo, no preocuparse por "causar buena impresión", no observarse y juzgarse.
La concentración conduce a experimentar los propios límites; ir más allá de lo que somos capaces de hacer puede generar experiencias frustrantes, pero también quedarse atrás puede provocar aburrimiento: el secreto está, por lo tanto, en encontrar una situación que nos desafíe lo justo para permitirnos poner a prueba nuestras capacidades.
La clave de la satisfacción reside en que la retroalimentación es inmediata; a pesar de no tener la percepción del tiempo que pasa, el resultado es esencialmente simultáneo a la acción.
Estar en el flujo es la experiencia más positiva que se puede vivir, produce intensas sensaciones de alegría, permite aumentar las propias competencias y por lo tanto mejorar, y es un entrenamiento para la felicidad porque nos indica qué habilidades sabemos poner en juego para estar bien.
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