La Vía Alpina: Viaje a Pie por los Alpes
Recorre a pie la Vía Alpina atravesando los bosques vírgenes de Eslovenia hasta alcanzar cimas y crestas que dividen Austria e Italia. Una experiencia de montaña auténtica para quienes buscan naturaleza salvaje y encuentros culturales.
A Piedi Per Il Mondo

Soy un montañero, y los montañeros, se sabe, disfrutan caminando arriba y abajo por las montañas, para alcanzar una cumbre, atravesar valles o simplemente vagar por el bosque.
Caminar con una mochila a la espalda, conteniendo solo lo estrictamente necesario, se hace por placer, por espíritu de aventura, para buscar el contacto con la naturaleza, por pasión, y quizás para experimentar ese sentimiento de libertad que andamos buscando.
En los últimos meses me he preparado, física y emocionalmente, para enfrentar lo que se conoce como Via Alpina, un conjunto de itinerarios que atraviesan todo el arco alpino, desde Trieste hasta el Principado de Mónaco, pasando por Eslovenia, Austria, Alemania, Liechtenstein, Suiza, Francia e Italia.
He partido desde Castelmonte, en Friuli donde vivo, que forma parte del itinerario amarillo ( http://www.via-alpina.org/ ), y después de 22 días de caminata finalmente llegué a Forni di Sopra, mi pueblo de origen, que se encuentra en el Parque de las Dolomitas Friulanas.
Hasta ahora la Via ha sido simplemente espectacular. He caminado en todo tipo de terreno..bosques, valles, cimas, pendientes, crestas, caminos de tierra y asfalto, con sol, con lluvia y entre nubes. Me levanto al alba y me acuesto al atardecer, es un hábito que me lleva atrás en el tiempo y una sensación que me hace sentir un poco más cerca del mundo animal. Normalmente me desplazo de refugio en refugio y recorro aproximadamente 25 km al día, depende mucho del tipo de trazado y del desnivel de cada jornada.
Durante los primeros 12 días el trazado que seguí me llevó a atravesar todo el norte de Eslovenia, un territorio denso de bosques, rodeado de hermosas montañas y que cuenta con la presencia de numerosos lagos y ríos, mientras que en los restantes 10 días me enfrenté a la llamada Travesía Carnia: un recorrido que se desarrolla a lo largo de las cimas y crestas que forman el límite entre Austria e Italia, caminando senderos y veredas que fueron escenario de batallas y eventos de importante relevancia histórica y cultural durante la Primera y Segunda Guerra Mundial.
Tuve la oportunidad de pernoctar en el Rifugio Volaia que se encuentra en una posición fantástica a 2000 metros de altitud asomándose a un hermoso pequeño lago de montaña. El lago forma frontera entre Austria e Italia y mirando por la ventana podía ver claramente el Rifugio Lambertenghi-Romanin que se alza en la orilla italiana.
Lo que me impactó es que aún están presentes y evidentes las trincheras y los búnkeres que en su momento se utilizaron durante la Primera Guerra Mundial para la conquista o defensa del territorio. De un lado del lago las austriacas y del otro lado, a menos de 100 metros en línea recta, las italianas.
Es absurdo pensar en batallas combatidas aquí, entre personas que el día anterior compartían los mismos espacios y habitaban en pueblos fronterizos que de un momento a otro se convirtieron en enemigos. Y me entristece pensar que lugares de una belleza única fueron escenario de batallas y guerras y causaron la pérdida de vidas humanas.
Al mismo tiempo, sin embargo, me fascina el hecho de encontrarme en lugares así, sitios que han marcado la historia y que, pensándolo bien, han contribuido a construir y forjar el mundo y los países en los que vivimos hoy.
Durante mi caminata tuve el placer de conocer e encontrarme con personas de toda nacionalidad y carácter, intercambiando historias de vida y aventuras, la conversación siempre terminaba abordando el tema de caminar o no cuando las condiciones meteorológicas no son las mejores.
En mi caso, durante la travesía de Eslovenia recibí bastante lluvia..no un solo día en el que permaneciera seco. Mientras sea lluvia creo que no hay problemas, forma parte del juego y de la naturaleza, caminar bajo la lluvia entre los árboles de un bosque tiene su encanto.
Obviamente si se trata de alta montaña entonces el asunto es un poco diferente; nunca aventurarse en trazados expuestos, rocosos o peligrosos durante una tormenta. Tuve suerte porque cuando necesitaba buen tiempo, una vez llegado a la alta montaña, el sol siempre me acompañó.
Los últimos 10 días fueron absolutamente fantásticos. Atravesé montañas altas con vistas y panoramas que quitan el aliento. Amaneceres luminosos y atardeceres de un rojo casi irreal.
Muchos me preguntan los motivos por los cuales me empeño en aventuras tan fatigosas y largas..la respuesta que puedo dar es mucho más simple de lo que parece..me siento libre y sereno cuando estoy exactamente donde quiero estar y estoy haciendo precisamente lo que más me gusta y me apasiona.
Además, caminar y encontrarse viviendo en contacto con la naturaleza aporta en nosotros un sentido de bienestar general y satisfacción del alma que es difícilmente alcanzable de otra manera. Al fin y al cabo no camino toda la Via en un único día..tengo la fortuna y la posibilidad de vivir las cosas con lentitud, un placer que quizás gran parte de nosotros ha olvidado.
Día tras día, km tras km.
Nos vemos a finales de julio con un nuevo relato de viaje en la Via Alpina.
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